Pintura e Invención

Saúl Sánchez

09.06.2018 — 10.06.2018

Desde que la tecnología empezó a transformar el mundo ha tenido un efecto catalizador sobre nuestro día a día. Sus efectos determinan distintos ámbitos de nuestras vidas, desde la manera en que trabajamos, nos transportamos, nos comunicamos, hasta la forma en que percibimos el mundo, a los otros, pero, más importante, a nosotros mismos.

 

La tecnología posibilita también nuevos alcances para el arte y, al mismo tiempo, genera reflexiones en torno a su uso en el proceso creativo. Abre interrogantes alrededor de conceptos como autoría, creatividad, valor, original y copia. Es desde esta elucubración de donde parte el actual proyecto del artista colombiano Saúl Sánchez (1977).

 

Para esta muestra, titulada Pintura e Invención, el artista se apropió de las páginas de un libro sobre la historia de las máquinas, publicado en la década de los sesenta, donde se hace un recuento de cómo el hombre, desde que se percató que sus manos podían ser más que extremidades, desarrolló herramientas y máquinas para facilitar su trabajo, como el telégrafo, la línea de ensamblaje y el motor eléctrico. Lo particular de estos pliegos es que están intervenidos por una serie de garabatos realizados por uno o varios lectores anónimos que alguna vez tuvieron en sus manos el libro y decidieron heredar nuevos trazos al próximo lector.

 

Sánchez reproduce algunas de estas páginas y, por medio de la superposición de óleo y serigrafía, acentuar los rayones que las irrumpen, para después singularizarlos en bastidores y esculturas. Así, el artista busca destacar las cualidades pictóricas del garabato -de la acción manual, instintiva, infantil- que invade una imagen que ha sido reproducida mecánicamente.

 

Esto se reitera con el título de la exposición, inspirado en el pie de foto de una ilustración que dice: Morse, Painter and Inventor (Morse, pintor e inventor), el cual se enfoca en la relación entre el rayón y el libro, y ejemplifica el nexo entre el gesto creativo y la productividad mecánica. Además, habla del contraste de valor entre los trazos libres sobre el papel impreso y la nostalgia de la idea de progreso evocada por el libro.

 

Entonces entendemos la metáfora como un signo de protesta, es lo humano enfrentando a la máquina, la creatividad espontánea contra la conciencia dirigida, la experiencia de lo irrepetible versus la homologación. De esta manera, la muestra se articula mediante piezas que dialogan entre sí, donde el garabato es el centro del discurso, símbolo de la creatividad y superioridad humana.

 

Más allá, Saúl Sánchez nos enfrenta a distintos productos que son resultado de la misma capacidad creadora del ser humano: el libro, la máquina, el garabato y la pintura y la escultura. Con esto construye distintos niveles narrativos de varias dimensiones interpretativas, sin embargo, todo se visualiza como un círculo virtuoso, donde invariablemente volvemos al punto de arranque: el instinto creativo.